¿Es posible vencer el miedo al agua?

El miedo a nadar existe, es real.

Lo sé porque yo lo he sentido y no quería sentirlo. No quería salir del agua, no quería dejar de intentar dar brazadas y ni dejar de seguir intentando desplazarme por ella pero tampoco podía respirar. No me llegaba el aire.

saint_3Me meto en el agua y es como si estuviese apostándome mi vida en vano y mi instinto me dijese que no debería hacerlo.

En realidad no es tanto estar en el agua como tratar de moverme a través de ella, o lo que comunmente conocemos como “nadar”.

La respiración se me acelera, no soy capaz de llenar mis pulmones, el corazón me va a mil por hora y termino agotada no tanto muscularmente (que no me da ni tiempo) como pulmonar o sobre todo mentalmente.

Al conocer mi miedo siempre se me ha tratado de tranquilizar con un “tranquila que ahí no cubre” o “no te preocupes que si te pasase algo te veríamos”. Y el problema no es ese. Lo que me flipa es que nadie contemple esta otra posibilidad, coño, no puedo ser la única persona a la que le pase esto. ¿es que los monitores de piscinas no han visto anteriormente casos semejantes? homenomejodais.

Que levante la mano quien sepa de qué le hablo.

No es que crea que me vaya a hundir, de hecho no me da miedo bucear y hasta encuentro cierto placer descendiendo bajo el agua. Claro, ahí abajo no hay que respirar, sólo hay que aguantar la respiración y eso se me da más o menos.

El problema en mi caso, que ya lo he contado en alguna ocasión, es que estando con el agua al cuello (literal en este caso) no soy capaz de llenar los pulmones de aire, me pongo a hiperventilar y me ahogo con la cabeza fuera del agua.

Ahora, según lo escribo o cuando se lo cuento a mis allegados, me parece algo fácil de expresar y de comprender, pero a lo largo de mis 33 años de vida justo hasta hace bien pocas semanas, no se me hacía tan fácil de explicar ni de hacer entender. Además tratar de analizarlo me angustiaba y explicándoselo a la gente sólo conseguía quedar de miedica y de afianzar la idea de ratón de biblioteca ordenador que ya tenía la gente de mí. Siempre blanca y sin saber nadar, conclusión: estás verde porque sales poco a la calle. Sales poco a la calle porque eres una rancia. “Dos hostias te daba yo”.

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Como si por ser un gran nadador uno fuese menos gilipollas.

Hay quienes piensan que “te lo imaginas” o que “tu mente se lo está inventando” o básicamente que te falta inteligencia para superarlo.

Tener miedo a cosas te sitúa en esta sociedad como una personalidad débil. No está bien visto.

Aún así muchos tratamos de vencer esos miedos enfrentándonos a ellos, el problema es que el monstruo no muere sólo con llegar al final de la pantalla, hay que luchar contra él y no siempre se gana.

¿Es posible vencer el miedo al agua?

Yo no he ganado la lucha pero ahora conozco mejor a mi enemigo.

No he aprendido a nadar pero sí he aprendido algo y es que al estar en el agua se disparan todas mis alarmas.

Es decir, se terminó mi cursillo de natación y sigo teniendo ese pánico cuando trato de nadar pero ahora ya no me pone tan nerviosa.

¿Es posible vencer el miedo al agua? Creo que en mi caso sí, pero a va a costarme algo más de tiempo que un cursillo de 3 meses.

He sentido miedo y no he querido sentirlo. Incluso he llegado a disfrutar con la idea de mi inmersión en el agua. Incluso con la ejecución de la idea.

Al final ir a la piscina ha acabado gustándome. Y no sabéis cuanto me alegra poder decir eso.

Después de las dos primeras semanas (aproximadamente) ya no sentía naúseas al levantarme de la cama en als mañanas que me tocaba ir a natación, ya no me sentía preocupada al preparar la bolsa del vestuario ni me sudaban las manos al ir de camino al polideportivo municipal.

Eso para mí fue EL LOGRO (y según lo escribo se me humedecen los ojos de emoción): Qué más da vencer el miedo al agua cuando he podido vencer toda la parafernalia nerviosa previa. Soy una valiente, carajo.

¿Y porqué me da miedo nadar si soy una valiente?

Buena pregunta.

Soy una persona con sentido del ritmo. La primera vez que me senté tras una batería fui capaz de tocarla y hacer que tuviera sentido. Puedo repetir ritmos y canciones aunque mis movimientos corporales no sean los más elegantes del mundo o mi voz no sea la más preciosa de escuchar pero honestamente creo que mi problema no es un asunto de falta de coordinación y sin embargo cuando estoy en el agua tratando de no morir de un ataque de ansiedad mis brazos dejan de ser míos y mis piernas no sé dónde están ni lo que están haciendo ni me importa porque tengo que apañármelas para llenar estos pulmones míos de aire y no soy capaz.

Que le den por culo al resto de miembros. Sálvese quien pueda.

No puedo negar que ha sido un poco decepcionante, todo el mundo me decía que a los quince días estaría haciendo largos hasta aburrirme y eso no ha ocurrido pero tengo la esperanza de que aunque me vaya a llevar más tiempo de lo habitual lo voy a conseguir.

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Ahora mi plan es ejercitar mi respiración fuera del agua, hacer un curso de relajación o quizás tratar de meditar.

Hoy mismo me he permitido tres horas de cocina que le he robado al ordenador y he hecho 3 tipos de sushi maki diferentes (y está feo que yo lo diga pero me han quedado cojonudos).

A pesar de todo, en estos tres meses he logrado no sólo normalizar el hecho de que mi cuerpo vaya a encontrarse en situación totalmente acuática durante una hora sino haber sido capaz de programar dos citas semanales con mi ansiedad, que por cierto, me han recordado mucho a mis primeras citas con R (en las que me entraban náuseas de nervios aunque en el fondo sabía que una sensación reconfortante me esperaba más allá) mientras que en los meses siguientes sólo trataba de normalizar aquel virus nervioso que me electrocutaba cuando estábamos juntos.

En septiembre volveré al curso de natación “nivel pringados” y será como cuando Shiryu, el caballero del Dragón, trataba de cambiar el sentido de la cascada con un golpe de puño. Quién sabe, igual aprendo a nadar y todo.

 

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  1. Rebeca says:

    Enhorabuena!!! Me he sentido identificada con tu historia, la parte esa de “ratón de ordenador”, la de que siempre has teniso un gran sentido del ritmo aunque tus movimientos no sean lo más elegantes (a mí no hay quien me gane a cualquier juego musical que se te ocurra)… aunque en mi caso mi miedo no era a nadar, sino a conducir.. Nadie me entendía, se enfadaban conmigo, decían que cómo era posible que siendo tan lista me diera tanto miedo eso, que hasta “Tu prima Pepita conduce, tú por qué no?”. Pues por lo mismo que tú: poner las manos en el volante me ponía tan mal cuerpo que empezaba a sudar, los oídos se me taponaban, no oía nada, no sabía lo que hacía, me mareaba… El año pasado volví a dar clases, y poco a poco le fui perdiendo el miedo. Sigue sin gustarme conducir, aunque ya no me da pánico, pero casi siempre cuando llego a mi destino, siempre con mi pareja de copiloto (lo de conducir sola solo lo he hecho 3 o 4 veces pero tengo miedo de verme en una situación nueva al volante mo sepa cómo reaccionar y acabe dando un volantazo), tengo que quedarme un ratito sentada porque acabo mareada y los oídos siguen taponándose. Es como si mi cuerpo aún no se haya hecho a la idea aunque mi mente ya ha dado un paso de gigante hacia adelante. Ánimo con tus clases, poco a poco lo conseguiremos!!! Saludos.

    1. Pues de eso yo también gasto Rebeca :/ Me saqué el carnet hace meses y aún no he conducido sola nunca. Así que choca esos cinco por ser miedosa/valiente.

      Los psicólogos deberían ponerle un nombre a eso, a tener mucho miedo pero enfrentarlo.
      Gracias por tu mensaje 🙂

  2. YaQ says:

    Primero y más importante: Enhorabuena. Dos cojones hay que echarle para hacer algo así (llevo escribiéndote lo mismo desde el primer post que publicaste relacionado con el tema… ¡pero es que es verdad!).
    Segundo: todo el mundo le teme a algo, y los que dicen que no son los más cobardes por no enfrentarse a la realidad. Es impresionante que los monitores de natación no sepan reaccionar ante un alumno con miedo al agua… en fin.
    Tercero: me declaro MUY fan de todas las imágenes que has puesto de Saint Seiya y de la comparación con Shiryu xDDDD

    1. En realidad no tengo queja de mi monitora, es una chica excelente, amable y paciente. Quizás yo le doy mucha importancia al asunto pero bueno, es lo que hay, no lo entiendo y me trastorna estar en el agua y no poder coordinar respiración y movimientos.
      Pero es que me llama la atención que no localicen eso o que no te digan qué hacer para arreglar eso concretamente.
      No sé, me extraña.

  3. María P. says:

    Cada vez que te leo ene ste tema me siento hiper identificada, pero en mi caso es miedo a conducir, Llevo años intentando superarlo y no hay manera. Ahora hace tiempo que desistí un tiempo pero en breve vuelvo a intentarlo. Me siento estúpida cada vez que me dicen “eso en dos prácticas está arreglado”. Y no, no lo está. De hecho no sé si lo estará alguna vez, pero lo seguiré intentando. Creo que quien no ha sufrido un miedo profundo no es capaz de entender de qué hablamos. Sí, yo ya sé que todos pasamos por el miedo al principio, que no pasa nada, bla bla, pero no, lo mío no es eso. Lo mío es que siento la sensación real y absoluta de que voy a morir cada vez que sujeto el volante. Y claro, así no hay manera. Y ese sufrimiento, angustia y ansiedad es lo peor que he conocido y casi nadie lo comprende! Así que ánimo Lu! lo conseguiremos

    1. Como contesté antes en el otro comentario, con conducir me pasa algo parecido aunque tengo el carnet desde hace poco, espero que se me quite con el tiempo. Soy muy asustadiza :/
      Claro que lo conseguiremos 🙂

  4. Carme says:

    Antes de nada enhorabuena por esos logros! Parece que un primer paso era identificar lo que te pasaba y tratar de ir superando eso, lo de nadar ya vendrá! Así que sí: eres una campeona! 🙂

    Por otra parte… Otra a la que conducir le da miedete. Veo que no soy la primera que lo comenta aquí, esto parece terapia de grupo xD Yo hace como 7 años que tengo el carnet, y al principio me hacía hasta ilusión (más la “idea” de conducir, que conducir en si), conducía por ejemplo cuando íbamos con la familia al pueblo los findes (al ser de Mallorca imagina, el pueblo está a 30 minutos xD). Pero sola ya era otra cosa, alguna vez me lancé, pero me daba respeto y encima mis padres no estaban 100% a dejarme el coche. Así que entre mis pocas ganas y su negativa, empecé a no conducir… Y creo que hace más de 3 años que no conduzco (y lo que conduje durante 4 años fue muy muy poco, así que tengo poca práctica, un punto a añadir negativo, ya que no me siento segura con la idea de yo conduciendo). Y ahora ya, no sé como reaccionaré cuando me ponga al volante, es decir, “quiero” poder conducir, pero no me gusta, así que no quiero conducir! Y en realidad esta sensación de “no quiero” no la tenía antes cuando sí conducía alguna vez, así que no sé como reaccionará mi cuerpo cuando lo vuelva a intentar…

    Me da vergüencita la verdad, porque como he visto por ahí arriba que ya comentaba una chica, cuando digo que “no conduzco” la gente me mira como desaprobándolo… O me hacen comentarios tipo “pullitas” que lo que hacen es avergonzarme aún más!

    Ofuf! Bueno, yo quiero enfrentarme a ello, porque sé que en algún momento tendré que hacerlo, por trabajo o por comodidad en mi vida adulta (hablo del futuro, como si no tuviera 27 años xD), así que, algún día más pronto que tarde tendré que hacerlo!

    Bueno, gracias por la terapia xDD Tendrás que poner un sofá de esos de consulta de psicólogo jajajaja

    Besitos! 🙂

    1. María P says:

      Jajajaja sí, terapia de grupo total !(soy una de las que escribió más arriba), los comentarios y las pullitas son horribles 🙁

  5. Mareas says:

    Vencerás al enemigo tarde o temprano, de hecho creo que ya lo estás haciendo. Si no ahora dentro de unos meses, sino dentro de unos meses a más largo plazo pero lo intentarás y te darás cuenta de que eres una valiente, cómo tú misma has dicho.
    Me alegra leer estas entradas tuyas, son un gran periplo personal,sobretodo por la parte de la ansiedad y los nervios y ver que se pueden superar de esa manera.
    Un beso.

  6. Yo creo que eres una valiente. Cada persona le tiene miedo a algo, y no todos somos capaces de enfrentarnos a ello. Pero tú sí, así que creo que algún día serás capaz de nadar sin tantos problemas.
    Ánimo Lu y suerte con el nuevo curso.

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