Menudos dos meses que llevamos

Y eso que al principio parecía que con nosotras no iba el tema.

Yo personalmente estoy bastante guay. Mi vida en la cuarentena se parece mucho a mi vida normal (el fascinante mundo del trabajo freelance) y aunque he tenido días y días, no me puedo quejar. Y su pongo que aunque cada una está viviendo su situación a su manera, y más ahora que en cada sitio estamos en una fase, todos nuestros confinamientos se parecieron mucho en que nos hemos pasado gran parte del tiempo pegadas al movil. Fue muy difícil escaparse a esto con tanta videollamada grupal, tanto whatsapp… ¡y verse tanto en el móvil! ¿Soy la única que se ha preguntado si esa papada ya estaba ahí antes del Covid? Cuánta gente estará deseando que abran los clínicas de estética para poder pedir fecha y hacerse un lifting de cara. Es que usando maquillaje a diario, una se acostumbra a no verse tanto la cara tal cual es y a no afrontar el paso del tiempo.

Y de repente, tras semanas de confinamiento, puedes salir a la calle y resulta que ya casi no te acuerdas ni de cómo maquillarte, y además tienes que ponerte mascarilla, así que probablemente tampoco lo hagas. Y es que lo de salir a «cara lavada» a la calle a muchas personas se nos hace ya hasta raro.

Sigo haciendo ejercicio casi a diario, tal y como os contaba en este otro post aunque haciendo cambios: al principio hacía los mismos ejercicios siempre pero ahora que ya me he puedo un poco en marcha, he empezado a hacer tablas nuevas y a mover otros músculos.

Físicamente al principio noté mucho cambio pero ahora estoy muy estancada. Esto es totalmente lógico cuando el caso es que me bebo todas las cervezas que quiero -y que casi todos los días cae una- y que zampo helados, torrijas y tartas de oreo sin ningún tipo de miramientos a diario también. Para mí el placer máximo de la vida es comerme 3 fantasmikos justo antes de la siesta. Hemos venido a disfrutar.

Así que sí, estoy físicamente más fuerte, bastante menos floja, pero la barriga, con este ritmo de azúcar, alcohol y grasas, no me la quitan todas las abdominales del mundo. Pero lo mejor es que ayuda mucho con la ansiedad, que ya es mucho.

Y de maquillaje y casi ni hablamos.

Al principio de la cuarentena me seguía maquillando, al fin y al cabo ya me maquillaba todas las mañanas antes de todo esto y había días que no salía de casa ni a por el pan (así de casera soy) pero es cierto que siempre existía la posibilidad de salir a cualquier cosa.

Pasadas dos semanas ya dejé de maquillarme porque encima es que no salía ni a hacer la compra (salía solo mi pareja) y ahora que ya se puede salir algo más, hay que hacerlo con mascarilla.

O sea, ¿que tipo de boicot a la beauty community es este? Que hay que ir con mascarilla a todas partes amiga, es lo que hay pero joder, mi maquillaje, coño, mi barra de labios de 35 euros. Pfff, adiós a presumir de lipstick nuevo. Yo tenía nuevo y reluciente el E for Effortless de MAC, (en la foto de insta que sale arriba) que solo me lo puse una vez para probarlo y ya pude comprobar que es LA MEJOR FÓRMULA DE BARRAS DE LABIOS DE LA MARCA, así con mayúsculas y sin despeinarme: brillo satinado, alto pigmento, hidratantes y tremendamente cómodo y duradero (no permanente).

También va a ser increíble lo que vamos a ahorrar en base de maquillaje.

Yo estaba muy contenta con la BB Cream de Misha, que la tenía desde hace ni se sabe y la rescaté de un cajón y está perfecta. Es una maravilla: tiene cobertura, es hidratante, tiene SPF42 y el tono N21 me queda clavado (aprox Nw13 en MAC). Pero claro, ese acabado bajo una mascarilla es un despropósito total. Bueno es que debajo de una mascarilla no me plantearía ni la Double Wear de EL. Ya mancho bastante los cuellos de los abrigos en invierno, gracias.

Cuando quiero un poco más de duración, mezclo esta BB cream con el Pores No More de Dr. Brandt (o con el primer mate que tengas) y voilá, tienes un producto nuevo mucho más duradero y fijo. Pero eso tampoco me lo voy a poner con una mascarilla de tela encima.

Lo que sigue con normalidad es el tema de maquillarse los ojos. He tocado fondo en una de las sombras de la Ombre Nudes de Becca (que ya no se vende) y sin embargo me veo incapaz de aprovechar la Vivid Green de W7 que me pillé en enero o febrero (ya no me acuerdo) y aunque costó poco, ya os digo que no vale los 3€ que creo que pagué por ella. Y encima «vivid» se parece mucho a «covid». Pulgar pabajo.

Sobre máscaras de pestañas tengo que destacar la Kush Mascara de Milk, de la que me gusta todo: desde la fórmula, pasando por el cepillo, hasta el olor me gusta. Es posible que me la pille cuando termine esta minitalla, que era yo muy fan de las mascaras de pestañas lowcost pero hace años que no doy con una buena. Se admiten sugerencias.

Y para terminar, hablaros de lo afortunada que he sido estando confinada en Madrid en un pisito pequeño pero con terraza. Que no es que me muera yo por tomar el sol pero en estas circunstancias se agradece mucho poner tener el cielo sobre la cabeza. Las pocas veces que tomé un poquito el sol (o que me dio el sol en las piernas, vamos a decir) me eché la mítica Hawaiian Tropic, que huele de vicio (como a chicle de melón) y no pringa demasiado. Tengo esta Satin Protection que tiene un puntito de brilli, pero muyyyy sutil, y protección SPF30.

Y me voy un rato con la Patry Jordán, que este finde repetí postre a la comida y a la cena.

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