Me voy de viaje y pierdo todo mi maquillaje preferido

El título de esta entrada tiene un poco de clickbait pero solo un poco. (guiño, guiño)

Resulta que me fui de vacaciones a Japón. El viaje de mi vida.

Total, que justo en el día que teníamos programada la vuelta, el tifón Hagibis llega a Tokio y en el aeropuerto nos dicen que no hay sitio en el avión, que nos quedamos en tierra. Ojos como platos.

Casi cualquier cosa en este mundo es más importante que el maquillaje y sobre todo una catástrofe como un tifón que causa daños REALES, así que voy a intentar frivolizar lo justo.

Tras una larga espera imaginándonos atrapados en un hotel en medio de ninguna parte (porque el aeropuerto está a tomar por saco de la ciudad) viendo las cosas volar por la ventana, nos comunican que quedan dos asientos libres pero que nuestro equipaje se queda en Japón.

Suerte que pudimos irnos, que le follen a las maletas.

Volviendo al tema que nos trae a este blog y resumiendo: me encuentro en Madrid con lo puesto y sin maquillaje.

No tengo mucha ropa, tengo camisetas de hace décadas -me da toda la pereza ir de compras- y en esa maleta iba casi todo lo que tengo para vestir, así que me veía comprando básicos de todo tipo, pantalones, camisetas, ropa interior, hasta haciendo selección de ropa de baño (el único bikini que tengo iba en esa maleta), pero lo grave vino cuando al día siguiente me dispongo a maquillarme y empiezo a echar de menos algunas cosas.

Lo primero que visualicé como pérdida irreparable fue mi paleta de rostro Steven Klein de NARS, una paleta de edición limitada que ya no se puede conseguir, aunque NARS se repite bastante y los polvos de sol Laguna y el colorete Luster podría conseguirlos sueltos en cualquier momento. Sin embargo los coloretes Robotic o Blasphemy (que eran EL) o el Dolce Vita (que está descatalogado), hubieran sido irrecuperables.

También me dolía fuerte haber perdido la paleta Shake Your Palm Palms de Too Faced. Esta sí que la puedo volver a comprar pero la mía fue un regalo de una persona especial y las cosas son cosas pero ya sabes.

No me había dado cuenta de lo imprescindible que es para mí el iluminador ahora. Recuerdo perfectamente comprarme el primero (fue este de MAC) y dudar de si lo usaría realmente o no, pero el Hu$tla Baby de Fenty fue una de esas cosas que eché en falta.

La Miracle Sponge con su cajita fue imprescindible en mi viaje. La esponja de Real Techniques es cojonuda y la relación calidad/precio es imbatible (la repondré mil veces), pero la caja es mala con saña. Los bordes en los que encajan las dos partes se me rompieron en seguida. 

***Disculpas a tutti le mondi por lo sucia que sale la esponja en la foto.

Cuando se termine de desintegrar me compraré una de esas de silicona del aliexprés, sin duda.

Las cosas para cejas de Benefit (lápiz fino y gel fijador) también son imprescindibles para mí pero fácil de reponer, lo que ya no sería tan sencillo desde que Sephora dejase de distribuir la marca sería mi amado lápiz de sombra en crema Nudity de Nudestix. Esas sombras son maravillosas, para mí las mejores. Sin embargo para conseguirlas hay que comprarlas en CultBeauty o a la web oficial y que te las manden desde USA haciendo todo el pitote de que te lo envíen por MyMailBox, Shipito o similares y mira, me da toda la pereza. 

Mi opinión sobre el corrector Shape Tape de Tarte, que al principio era sí, luego bah, un día si si y al otro meh, puede resumirse en que no es para todos los días y hay que hidratar muy bien debajo pero al final lo quiero tener en mi vida y volvería a comprarlo.

Lo que me gustó desde el primer momento y también lo repondría es la base Hello Happy, ¡pero la nueva! Para mí es perfecta: cobertura media y acabado natural.

Y para sellar ambos, los polvos Peach Perfect son perfectos. Los terminé en el viaje y fueron de los pocos polvos sueltos que no estás deseando como loca que se terminen. Claro que también eran tamaño mini y no fue tan difícil.

Y termino con 4 productos que ya fueron favoritos en otros posts y volvería a comprar una y otra vez.

Por un lado el pincel 239 de MAC. Hay cosas parecidas en marcas más económicas pero ninguno mantiene la forma y la densidad de este de MAC. No es barato pero volvería a comprarlo una y otra vez. El mío tiene unos 6 años, si no más, y está como nuevo.

También me parece impresinciblísimo (seguro que esa palabra no existe) el 228 de Zoeva, para difuminar dejando claro el epicentro del color, ya que tiene una punta definida que permite meterse con precisión en la cuenca del ojo.

El Vice liquid lipstick en tono Backtalk de Urban Decay tiene una textura suave y a la vez es super fijo, no se mueve nada, no se pega entre sí al cerrar los labios y el color me encanta.

Y termino con el Glowgasm Peachgasm de Charlotte Tilbury, del que no voy a volver a describir nada porque lo llevo haciendo mucho por aquí y por instagram y no quiero ser (más) pesada.

 
 
 
 
 
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Todo esto acabó felizmente con que a los dos días nos entregaron las maletas en casa (aunque seguimos esperando por una tercera) así que no tuve que dejarme una pasta volviendo a comprar todo.

Mi bolsillo lo agradece.

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4 Comments

  1. Paloma says:

    Desde luego que son todos un acierto. A ver cuando nos vemos y me cuentas sobre el viaje que tiene pinta de haber sido una pasada!. Besoss

  2. ailec877 says:

    Pienso lo mismo que tú sobre el shape tape,jeje. Me alegro de que al final hubiese «final feliz», lo bueno de todo esto es que así has confirmado lo que te gustan algunos productos,jeje. bsts

    1. Lo del Shape Tape es un misterio. Había críticas buenísimas cuando salió, luego todo el mundo estaba de acuerdo en que era demasiado seco… y al final la conclusión es que hay tal fiebre por hacer review de las novedades que a nadie le da tiempo de hacerse una opinión lógica.

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