La tabla de ejercicios con la que me estoy poniendo cachas

A ver, que cachas cachas tampoco me estoy poniendo, pero vaya como se nota mover un poco el culo.

He estado compartiendo en stories mi sufrimiento haciendo ejercicio en casa y me ha preguntado mucha gente, así que aquí voy a explicar bien lo que hago, cómo, cuando y los resultados.

Antes de nada comentar que soy la persona con menos fuerza de voluntad que conozco. No exagero.

Me cuesta mover el culo horrores y además hacer ejercicio ME ABURRE.

La principal razón por la que ya no voy al gimnasio es que ahora mismo me viene mal. Que tampoco es que me encante ir, siendo sincera, pero ahora tengo la excusa de que vengo mucho a Madrid y no me compensa pagar dos cuotas.

Si me ibas a proponer comprar un bono de días sueltos, gracias pero sale muy caro. Tengo que ahorrar para el maquillaje de alta gama, ya sabes.

Siempre que me apunté fue para asistir a clases con algún tipo de entretenimiento: por ejemplo, el spinning me gusta porque si te toca un buen profesor, te conectas con la música y con el ritmo y te metes en el tema a tope. Y se suda mazo. Además el spinning es uno de esos ejercicios con los que en poco tiempo se notan resultados: culo duro.

Otra temporada me dio por el boxeo y la verdad es que me lo pasaba de puta madre; me reía bastante, tanto con los con los compañeros como viendo mi imagen patética en el espejo: sudorosa, cansada, con la peor de las posturas siempre y roja como un tomate. (Si te lo estabas preguntando, la desviación de mi nariz no viene de esto).

Intenté cosas más suaves como el yoga, aunque lo de que el yoga es suave es algo muy relativo. Y también me aburría. El taichi me gustó bastante porque además de hacer las posturas y de ejercitar la memoria (que buena falta me hace), el tío nos metía de vez en cuando una mini chapa filosófica sobre el Tao que me parecía muy interesante. Te mete mucho en el tema y ayuda a la concentración. De eso último también voy mal.

También tuve una intentona de natación -y quitarme el miedo a nadar- hace un tiempo y lo conté todo en este post.

Total, que entre que tengo un horario vital bastante desordenado y que me cuesta muchísimo ser constante con el ejercicio, en seguida encuentro excusas para dejar los deportes que voy haciendo.

Pero últimamente me empezó a costar subir escaleras. Me duelen las articulaciones de estar sentada (me paso sentada muchas horas frente al ordenador) y como no me privo de comer absolutamente nada que me venga en gana pues me pesa el culo.

Empieza a ser muy triste cuando te tienes que desabrochar el botón del vaquero después de comer. Y eso es algo que a mí NO ME IBA A PASAR.

Otra razón importante para volver a hacer ejercicio es combatir la ansiedad. Resulta que ayuda mucho. MUCHO. Y más que por razones estéticas o físicas, este es el motivo principal para mí.

A lo largo de mi vida adulta he ido teniendo intentonas de hacer ejercicio de diversos tipos y aunque me gustaría volver a boxeo o a spinning, actualmente apuntarme al gimnasio no es una opción rentable porque no estoy todo el tiempo en Asturias, de manera que la única opción viable que se me ocurría era hacer ejercicio en casa.

Descartado salir a correr porque no me llama nada y además tengo miedo a joderme las rodillas.

Y además hace frío y llueve.

Las principales ventajas de hacer ejercicio en casa son básicamente 1: que es gratis, 2: que no tienes que preparar la bolsa del gimnasio ni desplazarte hasta el gimnasio y 3: que no tienes que ESTAR en el puto gimnasio.

Primero lo intenté con algunas apps: a mucha gente le van bien y me recomandaron varias, pero al final lo que me está furrulando bien es ponerme unos vídeos de youtube que en total hacen unos 50 minutos de ejercicio. Loa metí por orden en una lista de reproducción de Youtube a la que he llamado “workout” (farda más), le doy al play y voy haciendo uno tras otro hasta el final. Estiramientos incluidos.

Un truco muy tonto para animarse a hacer ejercicio es hacerse un autorregalo como premio motivacional, es una cosa muy de tener poca neurona pero conmigo, como fata mayor de mi reino, está funcionando. Yo me hice este:

En youtube hay un millón de vídeos de ejercicios, te puedes volver loca. El primer día probé con varios y de todos ellos me quedé con estos tres, que me están gustando y los encuentro adecuados. Son cosas normalitas, nada que no haya hecho antes en el gimnasio para calentar y estirar, y los ejercicios más duros son los típicos que hacía en el colegio, así que a falta de la opinión de un experto: no creo que me lesione.

Para empezar a hacer ejercicio en casa no hace falta fliparse comprando equipamiento ni nada: solo necesitas unas zapatillas de deporte (para no resbalarte ni abrasar a los vecinos de abajo), una esterilla de yoga (menos de 5 euros en el Decathlon) y una silla sólida (no una banqueta de la que te puedas caer si pisas con fuerza). Mi ropa deportiva de momento está siendo el pijama 🙂 pero ojo a esta nota importante: recomendado el uso de sujetador deportivo*. Lo entenderás cuando hagas el video 3.

*sólo si tienes tetas.

El primer día casi echo un pulmón por la boca. Y lo más duro no fue eso: al día siguiente tenía tales agujetas que solo el gesto de sentarme me dolía. Y las agujetas no se fueron al día siguiente, aún tardaron un par (o cuatro) de días más. Lo que decía: muy floja.

Hay 3 formas de sufrir haciendo este tipo de ejercicios: el cansancio, el dolor y la falta de fuerza.

Vamos, que estoy sufriendo mucho y debería volver a autorregalarme algo.

RESULTADOS

Las dos primeras semanas y sin hacer ejercicio todos los días (el fin de semana no lo hago) he tenido una bajada de peso de 1,6 kg comiendo más o menos lo mismo de siempre, pero también me estoy dando cuenta de que es más fácil renunciar a comerse algún capricho insano cuando ves en tus propias carnes las mejorías de hacer ejercicio: ya que me estoy matando a sudar y se me está endureciendo el abdomen no voy a estropearlo con una pantera rosa.

Pero lo que más se nota sin lugar a dudas, es que el cuerpo comienza a tonificarse. Sé que resulta difícil de creer en tan solo dos semanas pero incluso caminando por la calle noto que voy más erguida y juraría que piso mejor.

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